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domingo, 25 de septiembre de 2011

La noche, aún con el Sol existe




Hoy mientras viajaba a casa, ya tarde y cansado, sintiendo ademas que el día lo tenia sobre mis espaldas, como si cada vez me pesara más, encontré una opción rápida para salir de esa situación, siguiendo una serie de pasos: Primero tome algunas de mis mejores cualidades (sin modestias claro esta, sino me engordo yo, entonces quién), a cada una de ellas le puse un nombre, eligiendo los mas lindos, serían de hombre o de mujer según la imponencia de cada una; no supe al final si por cortesía o por sumisión, pero las mas fuertes llevaron nombre de mujer y las mas blandas o débiles uno de hombre. Después las fui nombrando una a una como para recordar y asimilarlas. Como consecuencia de esto mismo empece a sentir que hacía nuevos amigos, ya eran personas a mi lado y en mi viaje. A algunas de ellas decidí contarle algunos de mis males, porque no todo era hermoso, colorido y en alta definición, como acto reciproco algunas de ellas también hicieron lo mismo y seguramente en semejante fabulación, hasta sentí que personificaban esos males, tal es así que empece a escucharlas una a una y mientras me contaban, yo fui identificando en esas quejas cada uno de mis defectos. Tomando ahora cada una de esas cualidades negativas se las aplique o adherí a cada una de estas personitas, pero, personificando acérrimos enemigos a vencer y así generar de esta manera un lazo de compromiso todavía mas fuerte, nada menos que con mis mejores cualidades, las mismas que nunca recuerdo o que uno siempre tiende a esconder porque hace pesar mas en su andar un traspié que toda una vida llena de entrega y momentos felices. Ahora si, con todos los actores listos para la función, me dispongo a pensar como hacer para vencer a esos defectos que nos aquejan. Lo primero que creí conveniente fue combatir a elogios a mi grupo, así ganaba terreno la ternura y el amor por sobre la sombra que generaban la jauría defectuosa que disparaba tristeza y empujaba con depresión. Al ser ignorados, pensé, se irían cuando ya no les quepa lugar para penetrar; al fin y al cabo dicen que el amor es mas fuerte. Así sucedió, y por los siguientes diez minutos, creo, todo fue venerarme y aplaudirme sabiendo y entendiendo de mi grandeza mientras me bailaban en circulo mis divinidades. 
Todo esto duro hasta que de manera súbita se me sacudió la cabeza, se nubló la noche y no se si lo imaginé o sucedió pero el colectivo se sacudió como si estuviera en medio de un huracán. Comencé a sentir un bullicio pero no podía saber qué decían, cada vez se hacia mas alto, y ahí nomás escuche un coro que me decía -Aun cuando sale el Sol, algunos todavía guardan nubarrones en Alma-. Obviamente me enojé, me desesperé y me sacudí como si tuviera un enjambre picoteándome; a todo esto la noche se fue y volvió la claridad del día, por lo que entendí que todo lo había ideado mi imaginación, aunque pensándolo bien, creo que en ésta fábula, llena de actores, personajes, sentimientos, conspiraciones y desaciertos, hubo una gran ausencia. Y que de haberle puesto un traje, un nombre, un genero, haberle dado vida y educado a mi antojo, habría eliminado al gran jefe de todas las decepciones, cabecilla de esa jauría, que al atacar en masa me quería dominar, devorando a mis seres queridos y dejándome solo en mitad de la noche; esa misma que si no existe, yo mismo podía creer. Todo  esto por quien maneja los hilos desde atrás y con cuidado, que mientras te acaricia la espalda y te hace creer un hombre cauteloso, te va empujando al precipicio, donde ya una vez adentro hay que esperar que algo o quizá alguien te pueda sacar, a la brevedad, en el mejor de los casos. Si, ese oso de color oscuro, cara triste pero desafiante y unos encantos de adorar, es el mismísimo MIEDO, que miren si será sabio, que supo permanecer oculto, inclusive, para mi imaginación y cuando supe recordarlo, éste ya me miraba desde arriba...


Porqué se nos escapa el "Gracias a Dios!" aún a los ateos



El hombre: Dios quiso crearnos un día, así se lo propuso y como veras así lo hizo, como puedes venir tú a decir en voz alta que tales responsabilidades te son imposibles?

El Joven: Vamos, por favor, no traiga tanto misticismo a esta conversación, el cansancio que yo traigo es cansancio y como tal se hace sentir entre mis músculos.

El Hombre: Pero si apenas has tenido que cargar con una veintena de bolsas flacas que no son ni la mitad de tu peso. Lo único riesgoso que has sufrido, si así quieres verlo, fue tropezar y caer casi de nuca, pero no fue nada que un cuerpo tan fibroso no haya podido revertir en unas centésimas de segundos y antes de tocar el suelo.

El Joven: Es que justamente, el cansancio fue quien hizo que me tropezara. A la velocidad que venía y con el peso que cargaba, de haber caído de espaldas ese peso sobre mi me habría asfixiado inmediatamente. Sólo Dios………quiso…..que no muriera allí. Bueno, parece que finalmente usted tiene razón, él nos ha creado al igual que también nos ha permitido ser incrédulos y no se de que manera lo logra, pero en el medio de la mas aplastante blasfemia uno siempre acabará agradeciendo a Dios o cualquier otra figura celestial por haber logrado otro día mas de vida.